jueves, 7 de agosto de 2014

INVESTIGACIÓN


La Web 2.0.

El valor de los metadatos y de la inteligencia colectiva

Por:  Xavier Rib

El término Web 2.0 hace referencia a la evolución que ha experimentado el
servicio web. En constante progresión, ha pasado de unas primeras páginas
estáticas en HTML (Web 1.0), a un segundo nivel más elaborado (Web 1.5),
caracterizado por la creación “al vuelo” de documentos dinámicos. Pero los
cambios que se intuyen ahora son más profundos y complejos. Este nuevo estadio
de la Web es el que se conoce como Web 2.0.
English Abstract
La nomenclatura “2.0” no es casual y sugiere un cambio significativo en relación al
modelo de páginas web disponibles hasta ahora. Esta denominación sigue el símil de
los programas informáticos: las versiones de un mismo producto se identifican con dos
o más números, separados por puntos. Las variaciones realizadas en el programa se
indican incrementando la numeración con la lógica de que cuanto más a la derecha está
el número que varía, de menor importancia resulta la mejora o la corrección realizada.
Pero si es el primer dígito el que cambia, se está indicando que se han
producido modificaciones sustanciales.
La manera de denominar el servicio web también sugiere que nos encontramos ante un
producto que estará sometido a una constante revisión. Resulta significativo que los
creadores de un servicio 2.0, durante su lanzamiento (que suele alargarse, cuando
menos, unos cuantos meses), nunca muestran en sus páginas el socorrido mensaje de
"en construcción", sino que identifican su situación como “en fase Beta", tal como se
hace con los programas informáticos. Lo cual apunta a que una Web 2.0 no se
construye, sino que se prueba. Y se modifica continuamente para dotarla de nuevas
prestaciones.
Este nuevo modelo nos ha dejado palabras y siglas para definir productos o situaciones
comunicativas de reciente aparición, algunas de ellas todavía sin equivalente en
nuestro idioma (blogs o bitácoras, vblogs o videoblogs, folkMind, folksonomía,
mashup, agregador, permalink, RSS, feed, Redes sociales, tag clouds, trackBack, wiki,
AJAX…). No es propósito de este artículo explorar las posibilidades de cada una de
estas aplicaciones. Pretendemos acercarnos a la Web 2.0 como concepto general para
definirlo, con el fin de aislar los rasgos característicos, identificar los actores que
intervienen y ayudar a comprender el cambio de paradigma que plantea. El objetivo es
descubrir qué es la Web 2.0.
Proponiendo una definición
Aunque parezca increíble, encontrar una respuesta concreta o una definición estricta en
la bibliografía actual (incluida la electrónica) es difícil. Más aún si tenemos en cuenta
que es un término que desde su aparición, a mediados de 2004, se ha extendido
rápidamente entre la comunidad de Internet (a inicios de julio de 2007, Google indexa
aproximadamente 332 millones de entradas bajo esa expresión). Los padres del
término otorgan al concepto valores y matices abstractos, y plantean la Web 2.0
como un koan ( 1) sólo asequible a los iniciados que, tras invertir largas horas de
reflexión y experiencia, se verán recompensados con la iluminación y el conocimiento.
Así, por ejemplo, Davis (2005) afirma que la Web 2.0 «no es una tecnología, sino una
actitud» y O’Reilly (2005b) expresa que el concepto «no tiene límites definidos, sino
[que es] más bien un núcleo gravitatorio».
La dificultad de estos autores para definir el concepto de forma clara radica en su
pretensión de abordar todas las variables que rodean al fenómeno de forma simultánea,
mezclando entorno, tecnología, aplicaciones, usos... Dado que para poder acercarnos al
objeto con propiedad necesitamos disponer de una definición que no lleve a
confusión, podemos considerar como Web 2.0 todas aquellas utilidades y servicios de
Internet que se sustentan en una base de datos, la cual puede ser modificada por los
usuarios del servicio, ya sea en su contenido (añadiendo, cambiando o borrando
información o asociando metadatos a la información existente), bien en la forma depresentarlos o en contenido y forma simultáneamente.
Dicho de otra forma, una aplicación on line podrá considerarse como Web 2.0 cuando
permita procesos de interactividad de contenidos contributiva ( 2) (cuando el usuario
pueda añadir y compartir información con otros usuarios, como en Flickr /
www.flickr.com), procesos de interacción de contenidos combinatoria (cuando
posibilite la interrelación de contenidos de diferentes bases de datos –como en los
denominados purés o Mashups o, por poner un ejemplo concreto, en What’s Up? /
www.jeroenwijering.com/whatsup– o procesos de interacción de interficie –como en
Netvibes (www.netvibes.com) o iGoogle (www.google.com/ig)–, ya sean de
preferencias estéticas o de funciones (cuando el usuario puede ubicar los contenidos en
diferentes lugares de la pantalla o decidir qué contenidos aparecen) o generativa
(cuando el sistema, a partir del análisis del modo de operar del usuario con la interficie,
decida por el usuario cómo o qué datos presentar).
Cabe señalar que esta definición, de forma intencionada, no excluye aquellas
aplicaciones on line que estén soportadas en entornos diferentes al servicio web. Se

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